domingo, 24 de marzo de 2013

Antes de



antes de que amanezca
quisiera haber sido
los ojos que te miraron
una vez en el parque,
llenos de arena, viendo las estrellas;
dos niños con el mundo de rodillas
jugando a que ese día
era el único día,
lanzando rayos de sol
desde un tobogán al otro,
desde el columpio con el que casi llego a la luna
hasta tu picardía que de reojo me mira.
Y de tarde,
cuando no diera mas el sol, ni mis manos
para seguir jugando
hacer de cuenta que hablamos
de las cosas más importantes de la vida:
que yo tengo dos amigos imaginarios
y tú solo uno.
Ya sin fuerzas ocultos en el túnel gigante
que conectaba una pieza de juegos con otra
me dijiste que yo era tu amiga imaginaria
y yo reí, sabiendo que llegaba la noche
y pronto desaparecería
a una esquina de tu imaginación.

                                           Tu también fuiste mi amigo imaginario.

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